-
Memorias de Mamá Blanca
De Teresa de la Parra
Texto deslumbrante en su deseo de imaginar otra cultura, Las memorias de Mamá Blanca es un libro oral. Viaje de regreso a una infancia extraviada entre juegos y nostalgias, su escritura recupera y recrea las voces lejanas de un pasado de estirpe colonial. Lo que Teresa de la Parra nos ha propuesto en Las memorias… es esta reescritura de ese país rural y confidencial que se expresa en los lenguajes de lo criollo-americano no pervertido por los modos extranjerizantes. Reescritura que es también reencuentro y diálogo con los textos que configuran esa cultura anterior, ese país profundo que comienza a ser devorado, en la época de Teresa de la Parra, por el vértigo del progreso, de la técnica, de lo moderno.
-
Monteagudo
De Horacio López
La valentía, el honor, la lealtad y la inteligencia de Bernardo Monteagudo, uno de los más importantes personajes protagonistas de la gesta emancipadora americana, se relatan a través de la prosa puntual y apasionada de Horacio Alberto López. Este escritor adopta, nuevamente, la forma de la novela histórica para relatarnos, como resultado de una meticulosa investigación documental, los hechos que marcaron el devenir de la independencia suramericana. Nuestra casa editora, una vez más, incluye en su haber la pluma de este pensador, para compartir con sus lectores la propuesta novelada de la vida de Monteagudo, defensor y ejecutor a favor de los procesos independentistas en el Río de la Plata, además de admirador del Libertador Simón Bolívar, con quien compartió momentos determinantes para la historia del continente.
-
-
Narrativa venezolana contemporánea
De Orlando Araujo
Esta nueva edición de Narrativa venezolana contemporánea salda una deuda de tres décadas con su autor y con el lector venezolano. Orlando Araujo hace un recorrido histórico por la literatura nacional e insiste en reconocerse a lo largo de estas páginas simplemente como «un lector», alguien empeñado en sentir y entender la literatura de su país. Para ello se basa, según nos confiesa, en sus «afinidades electivas». En las propias palabras de Araujo: «Como el lector comprobará, cada autor me va indicando con su propia obra la manera o el punto de vista para su estudio: parto de ellos hacia ellos mismos y, sin embargo, este libro soy yo: el lector, única instancia crítica que me parece auténtica y creadora, aunque otras puedan ser más eficaces desde un punto de ideológico o didáctico».
-
Necrópolis. La muerte en la narrativa de Rafael Cordero
De María Julieta Cordero
Entendiendo que la vida deviene en muerte, el ser humano se encuentra consigo mismo al abordar estos asuntos a través de las representaciones artísticas que, de la pintura a la literatura, nos enfrentan con los efectos del descenso hacia las profundidades del ser. Necrópolis explora el tema exhaustivamente partiendo de los conceptos de imagen, mito y arquetipos desarrllados por Jung, Kerényi, Hillman, entre otros,con lo se propone «subrayar el tenor psico(mito)lógico de la muerte y su recurrencia en el imaginario» de Rafael Cordero. La autora, atravesando las imágenes de muerte, contextualiza la narrativa de este autor suburbano en el marco específico de los discursos bajo los de la dupla canon-academia influye en la revelación de la narrativa venezolana.
-
Nochebuena negra
De Juan Pablo Sojo
Nochebuena negra representa el grito africano vivo en América. Escrita en 1930 y publicada en 1943, destaca, sin embargo, junto a novelas como Doña Bárbara y Las lanzas coloradas, publicadas en la misma época aunque con aspiraciones literarias distintas. Juan Pablo Sojo construye una narración donde la armonía entre naturaleza y hombre, a través de la cadencia y sonoridad del lenguaje, brinda a su prosa un erotismo que desborda en las noches de repiques de tambor. Entre voces y saberes ancestrales, en los cacaotales barloventeños, se cosechan anhelos y frustraciones de hombres y mujeres que exponen la dramática vida de peones bajo el dominio de los terratenientes, signos de una Venezuela del siglo XIX, cuya huella dolorosa se prolonga hasta abarcar todo el período gomecista.
-
Ojos que no ven
En la sala de redacción de una revista amarillista en la Buenos Aires de la década de los años noventa, el periodista Raúl Benavides se obsesiona con un caso dado por resuelto: un adolescente se suicidó al lanzarse desde lo alto de la azotea del edificio de un aristocrático club, cuyos miembros que ostentan su membresía son ministros e importantes empresarios. Benavides, que en un principio cumple las órdenes de escribir reportajes que eleven las ventas del semanario, pronto es censurado por sus superiores cuando este descubre que entre los intereses comunes de los prestigiosos cofrades se incluye la pedofilia. Es así como Benavides, fiel a sus ideales de justicia, se ve envuelto en una investigación a motu proprio que oscila entre una familia disfuncional, una atractiva maestra de Literatura y perspicaces elucubraciones con su amigo, hasta dar con el amenazante cancerbero del enigmático y kafkiano club. Vicente Battista, en una narración trepidante e irónica, nos presenta este emocionante y conmovedor thriller policiaco ambientado en el ocaso del menemato, con un lenguaje lleno de imágenes cinematográficas y referencias a grandes películas.
-
Penúltima Tarde y Otras Tardes
Por Earle Herrera
El año 2020 será memorable. Pero además es el año de la reedición de una obra que nos permite revisitar a un autor de quien creímos haberlo sabido todo. Una voz, un nombre, una presencia que se nos ha hecho familiar a través de los medios, las aulas, o la tribuna política, voz que tiene también entre sus muy diversos registros, el de la palabra poética. En Earle Herrera lo público, colectivo, y lo íntimo, personal y propio, coexistentes, son expresados cada cual en su propio ámbito. Y porque «Hay voces que nos llaman desde adentro», en Penúltima tarde y otras tardes, el poeta se rinde y se ofrece, escucha, ya ha aprendido que la necesidad precede al habla, que amar y servir a la poesía es entregarse a la pura compulsión de indagar territorios permeados por lo visible o invisible, para que al final la palabra se entregue deshicente: «…. como la piedra que en su cuenco le guarda un poco de agua al pájaro que no aguarda». O como en «Rilke»: «Para ti el poema/como el acuario/que al pez entrega/ la visión de las cosas/ y lo contiene».
-
Periodismo, medios y comunicación
De Eleazar Díaz Rangel
Díaz Rangel escribe: «Aquí he reunido la mayor diversidad de trabajos sobre el periodismo, los medios y la comunicación que he escrito en los últimos años». Se trata de artículos y reportajes publicados principalmente en el diario Últimas Noticias, e intervenciones suyas en eventos nacionales e internacionales. En ellos demuestra su conocimiento de las vicisitudes y peligros a que históricamente ha estado sometido el ejercicio del periodismo en Venezuela, y del uso de mecanismos de presión como las comisiones de censura y Recadi. Algunas crónicas recogen la confrontación entre el presidente Hugo Chávez con el llamado «Cuarto Poder», o develan el papel hegemónico de las grandes cadenas internacionales de noticias en la creación de matrices de opinión. También está presente la preocupación por un nuevo orden mundial de la información y la comunicación, desligado de los tradicionales centros de difusión europeos y estadounidenses.
-
Piedra de mar
De Francisco Massiani
Con los personajes de esta novela: Corcho, José, Marcos, Julia, Carolina, Kika y Lagartija, Francisco Massiani ha forjado o delineado un irreverente retrato que se ha hecho referencial en la literatura venezolana.
Nos asomamos a estas jóvenes vidas encandiladas por la resolana de un crucial día de playa, o una no muy feliz noche de fiesta, los seguimos mientras parecen estarse jugando todo el tiempo una decisión que puede marcarlos o dejarlos prestos a sufrir desgaste como si fueran ellos mismos una piedra de mar a la que las olas (la vida) dejan sucesivamente brillante, opaca, rugosa, lisa. Así los cambiantes estados de ánimo de la juventud: pleamar y bajamar, avances y retrocesos, frenesí y apatía, impulsividad y timidez, el estar sin rumbo, el abandonarlo todo, querer y no quererse, desear fervientemente algo y al conseguirlo, aborrecerlo; infinitamente desear y desear, lo profundo y lo frívolo: todo a un mismo tiempo…
Con cincuenta años, la estupenda novela Piedra de mar, publicada por nuestro sello editorial en 1968, se mantiene incólume y sobrevive modas y corrientes literarias, convertida ya en nutritivo sustrato de la literatura venezolana del siglo XX.
-
Pío Tamayo: la lucha por el socialismo venezolano en sus orígenes
De Ramón Querales
La obra literaria de Pío, como la de tantos otros venezolanos, no se recogió en libro pero, afortunadamente, se integró a ese océano gigantesco de la cultura venezolana que son las páginas de periódicos y revistas. Poco se ha publicado de sus trabajos de política revolucionaria. Vale la pena detenerse a leer con mucha atención El dolor de los granujas, en la cual se encuentran numerosos párrafos identificatorios de esa pasión revolucionaria de Pío que, desde temprana edad —tenía 22 cuando la escribió— anunciaba el sendero por donde sus esfuerzos irían a encontrarse, buscándole soluciones, con las miserias populares.
-
Poemas populares
De Aquiles Nazoa
Con suma complacencia ofrecemos la publicación de estos Poemas populares de Aquiles Nazoa, cuya lectura tan gratos momentos ha deparado a generaciones enteras de lectores venezolanos. Poemas que han sido musicalizados por grandes virtuosos de nuestra música y que son cantados, coreados, tarareados incansablemente, incluso sin que el que entone y cante sepa que son de Aquiles. Tal vez el adjetivo de «populares» suene engañoso y nos lleve a considerarlos parte de un ejercicio menor de la literatura. En esta edición, que el prólogo sea de Ludovico Silva lo dice todo: no es una lectura superada, y en estos tiempos de reconciliación con lo nuestro, no es ocioso volver a leer al «Cantor de lo pequeño». En estas páginas hay reflexión constante, hay humor y hay amor, y hay también, fuertemente enraizados, usos y costumbres de una venezolanidad iconoclasta, arrasadora, a la que le gusta reírse de todo, principalmente de sí misma.
